La boda de Carmen y Juan


 

Se conocían desde el colegio, vivían en la misma ciudad y el mismo destino que un día quiso separarlos, hizo que esta pareja se reencontrara años después para comenzar una bonita historia de amor que acabo… ¡En boda (y de las re-bonitas)!

La novia

Carmen lo tenía muy claro. Tras comunicar la gran noticia a su familia, le hizo el encargo más especial de todos a su ahora ya cuñado. “POYDEL prepara papel y lápiz porque tú vas a ser el encargado de diseñar mi vestido de novia”. Ella confiaba ciegamente en él, y ese día, no fue la única que lució uno de sus delicados y preciosos diseños.

La novia sabía que su vestido tenía que ser elegante y sofisticado, pero al mismo tiempo, actual, sencillo y por supuesto con la esencia de los diseños de Poydel.

Y así, surgió el precioso vestido de Carmen. Elaborado en crepe de seda, de líneas rectas, con sutiles detalles como el original giro delantero, unos finos hilos de cobre en las mangas, la bonita espalda y el toque final que daban los seis grandes botones forrados en la cola, que hacían que el vestido fuera muy especial y original.

Pedro Díaz se encargó del peinado de Carmen, y mientras era maquillada por JQ estilistas, la novia llevaba un camisón con batita a juego de Intimissimi.

El maquillaje era muy natural, resaltando sus preciosos ojos con un tono verde a juego con los espectaculares pendientes de esmeraldas que su madre le regaló para la ocasión. También sus suegros quisieron tener un bonito detalle con ella y le regalaron una pulsera de oro con su inicial. Además, Carmen llevaba el anillo de pedida de oro blanco y diamantes que Juan encargó al joyero Javier Gómez de Zuloaga.

Para completar su look, la novia llevaba unos zapatos color cobre de Castañer, que combinaban a la perfección con el detalle de las mangas del vestido, una mantilla de su bisabuela (nada me gusta más que las novias con detalles de tradición familiar) y su ramo compuesto de rosas de jardín, verónicas, astrantia y camelias que la floristería Las Dalias hizo para ella.

La ceremonia

La ceremonia se celebró en la Iglesia de San Miguel Arcángel de Madrid. Y Carmen no fue la única vestida ese día por Poydel, también lo hizo la madrina, que iba guapísima, así como la madre de la novia y amigas.

Durante el acto religioso, los invitados pudieron disfrutar de unas piezas musicales que sonaban a cargo de cuatro primas de la novia. Clarinete, flauta travesera, chelo y teclado, fueron los instrumentos que amenizaron la ceremonia.

La celebración

Juan y Carmen no dudaron desde que acudieron como invitados en otra ocasión a la Finca Najaraya, que este sería el sitio ideal para su boda. La cena fue tipo cóctel, realizada por Aga Catering Gourmet para unos 200 invitados que quedaron encantados y lo pasaron en grande.

De la decoración de la finca se encargó la empresa Tu Decoración Original, y a mi me ha requete-encantado el trabajo que hicieron. Comenzando con el caminito de farolillos de papel que conducían desde la entrada hasta un bodegón de bienvenida rústico y precioso, pasando por la mesa de firmas de estilo vintage, el photocall con una media luna gigante o el rincón minuta… ¡Cúanto gusto! Y por supuesto, la beer bath o bañera de cervezas, que además estaban personalizadas con etiquetas que los novios encargaron a Stick 4u con un dibujo de la iglesia donde se habían casado minutos antes.

Los detallitos de los invitados

Estas galletas tan monas con el sello de los novios y la fecha de boda, fueron los detallitos que entregaron.

Por supuesto, la novia, hizo entrega del ramo (o mejor dicho, los ramos) a su mejor amiga y a la novia del mejor amigo de Juan. Además, regalaron a sus respectivas madres dos ramos preciosos y sin duda ese fue uno de los momentos más emotivos de la boda. 

Fotografía

Las fotografías las realizaron las chicas de Click 10, y no es porque yo tenga especial debilidad por sus trabajos, es que Patricia, Leticia y todo su equipo son fotógrafas muy, pero que muy top. Y las fotos hablan por sí solas…

Y colorín colorado, ¡este bodorrio se ha acabado! Pero no me digais que no ha sido precioso…

Espero que seáis muy, pero que muy felices…

Pd: Poydel, ¡eres un artista!

 

 

La boda de Palmira y Calin

 

Se conocieron hace 3 años trabajando juntos en un restaurante de Madrid. Lo de ella, fue amor a primera vista y unos meses después comenzaron su noviazgo. 

Su primer viaje juntos fue a Ribadesella y Calin no dudó en que ese sería el lugar perfecto para pedirle que se casara con él.

Así fue como empezó este felices para siempre, con una boda de invierno preciosa y llena de detalles que me ha conquistado por completo.

La novia

Palmira, la novia, estaba guapísima con un vestido de Otaduy, con cuerpo de guipur y escote en la espalda. Como buena novia de invierno, llevaba un abrigo de piel de Elcorteinglés. Para el maquillaje y el peinado confió en su amiga Esther Martínez.

Como complementos escogió un precioso tocado de India Tiaras y tocados en tonos blancos, dorados y burdeos que aportaban el toque de color a su look. También lo hicieron sus zapatos, unos stilettos azul Klein de tacón ancho con glitter, de Uniqshoes. Pero sin duda, el toque final lo daba una pulsera reliquia de su abuela, con más de cien años de historia y una bonita tradición familiar, ya que la llevaron en su boda tanto su abuela, como su madre y sus tías. 

El ramo que le hizo Pitu, la encargada de la decoración en Samantha de España Catering, era precioso. Con flores de algodón y eucalipto. Muy acorde con la temática invernal de la boda y que a mí personalmente, ¡me ha encantado!

 

 El Novio

Calin, vestido por Trajes Guzmán, llevaba chaqué clásico con pantalón gris de raya diplomática y chaleco beige que contrastaba con la bonita corbata azul marinao con motivos de flor de lis.

La Ceremonia

La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia San Juan Bautista en la villa medieval de Pedraza, Segovia. Además del encanto natural que posee, decoraron su interior con una alfombra rústica y llena de velas hasta el altar. ¡Todo un acierto!

La novia, entró con "Storybook Love" a piano y violín, de la película "La princesa prometida" que habían visto decenas de veces todos en familia. Esta canción tenía un especial significado para ella, ya que además era una de las favoritas de su padre, quién había fallecido recientemente. Yo estoy segura, que de algún modo también él la acompañó ese día hasta el altar, donde Calin la esperaba muy emocionado.

Además, Palmira proviene de una familia de gran tradición militar y a la salida como se acostumbra a hacer en estos casos, les hicieron el pasillo de sables. Un momento precioso sin duda.

  

La Celebración

El cóctel tuvo lugar en la Fundación Santo Domingo y la posterior comida y baile en la Finca De Natura, en Pedraza. Este lugar tiene un encanto especial, el salón con suelo de barro antiguo, techos con madera vista, una chimenea... todo casaba perfectamente con el estilo que los novios quisieron para su boda, rústico, acogedor, invernal. Otro plus en la decoración fue que todo el espacio estaba decorado con luces y velas, el resultado ¡espectacular!

El seatting plan fue un puestecito de madera con tablas de cerámica colgadas. Las minutas, con caligrafía en tono burdeos acorde con la paleta de colores de la boda.

El servicio lo dio el catering de Samantha de España, así como la decoración del espacio.

Me ha encantado la combinación de distintos tipos de vajillas, las velas y los centros de mesa, en la línea del resto de la boda, con tonos burdeos para dar ese toque de color. Y por supuesto, ¡me ha "requete-encantado" el buffet de postres!

  

Los Detalles de los Invitados

Palmira, es de Melilla y Calin de Transilvania. Por eso, quisieron hacer un guiño a sus lugares de origen y que mejor forma de hacerlo que con los detalles de los invitados.

Para ellos, eligieron unas botellitas de Palinka, bebida típica de Rumanía. Y para ellas, pintalabios típicos morunos y unas babuchas morunas también, perfectas para el dolor de pies después de tanto bailar con los tacones.

El baile

Para el baile nupcial escogieron la canción de Pitingo "Toda una vida", momento muy romántico. Para sorprender a su marido, Palmira contrató un grupo flamenco que le cantó "Pedacitos de tí" de Antonio Orozco, canción especial para ellos. Y por último, durante la fiesta, la novia hizo un divertido baile con sus hermanas y después con toda su familia.

 

Fotografía

De las fotos se encargó el equipo de Liven Photography que sin duda hicieron un fantástico trabajo.

 

Y colorín colorado, ¡este bodorrio se ha acabado!

Espero que seáis muy, pero que muy felices...